Las
Coplas de
Jorge Manrique fueron solo el principio.
Desde el siglo XV se suceden en nuestra lengua los poemas que lamentan la pérdida de un ser querido: dos ejemplos relevantes del siglo XX son la "Elegía a Ramón Sijé", de
Miguel Hernández, y el "Llanto por Ignacio Sánchez Mejías" de
Federico García Lorca.
Si quieres oír las
Coplas, la
Elegía y el
Llanto, pincha
AQUÍ y date cuenta de la enorme influencia de Jorge Manrique en García Lorca. O lo que es lo mismo: comprueba que tanto Miguel Hernández como García Lorca conocían a la perfección las Coplas de Manrique.
Además, la pervivencia de las
Coplas se muestra en imitaciones o recreaciones casi contemporáneas (las "Coplas a la muerte de un colega" de
García Montero, por ejemplo, cantadas por el grupo TNT-¡heavy metal!-).
Coplas a la muerte de un colega-García Montero+TNT
Pero no todo es muerte y desolación. Como ya avisaba Manrique, existe otra vida, "la de la fama" que permite al hombre sobrevivir a la muerte corporal. La memoria vence al olvido, la escritura a la muerte; por eso, dejemos en este blog vuestras "
Variaciones sobre el tópico del Ubi sunt", para dejar constancia de que lo que somos, pensamos y sentimos a trece de noviembre de 2013.